Roche llama a reconocer señales de alerta del linfoma y buscar atención oportuna
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SANTO DOMINGO, República Dominicana.- Un ganglio inflamado, sudoración intensa durante la noche, fiebre sin causa aparente o una pérdida de peso involuntaria pueden parecer síntomas aislados. Sin embargo, cuando persisten, pueden requerir una evaluación médica para determinar su origen, ya que también pueden presentarse en personas con linfoma.
El linfoma es un tipo de cáncer que se origina en los linfocitos, células del sistema inmunológico que circulan por los ganglios y vasos linfáticos. Se divide en dos grandes grupos: linfoma de Hodgkin y linfoma no Hodgkin.
En el linfoma de Hodgkin pueden identificarse células anormales conocidas como células de Reed-Sternberg, mientras que el linfoma no Hodgkin comprende un grupo diverso de enfermedades con numerosos subtipos. Esta variedad hace que un diagnóstico preciso sea fundamental para determinar el abordaje médico correspondiente.
En República Dominicana se estiman entre 350 y 380 nuevos casos de linfoma no Hodgkin al año, de acuerdo con datos de GLOBOCAN 2022. La cifra refleja la presencia de una enfermedad cuyas primeras señales pueden confundirse con otras condiciones o pasar desapercibidas.
“El linfoma no siempre comienza con síntomas que inmediatamente asociamos con cáncer. Por eso es importante conocer estas señales y, sobre todo, no normalizarlas cuando persisten. Consultar permite empezar a encontrar respuestas y recibir atención médica oportuna”, explicó el Dr. Sebastián Arellano, director médico de Roche para Caribe, Centroamérica y Venezuela.
Una enfermedad que puede presentarse de distintas maneras
Las características del linfoma pueden variar según el tipo y las condiciones de cada paciente. La investigación científica ha permitido ampliar el conocimiento sobre la enfermedad y desarrollar alternativas cada vez más específicas para determinados subtipos.
“Hoy sabemos mucho más sobre el linfoma que hace algunos años y ese conocimiento nos permite seguir avanzando. Desde Roche, creemos que innovar significa comprender cada vez mejor la enfermedad para abrir nuevas posibilidades y responder de manera más específica a las necesidades de los pacientes”, señaló Arellano.
Señales que deben llamar la atención
Entre las manifestaciones que pueden presentarse se encuentra la aparición de ganglios inflamados, principalmente en el cuello, las axilas o la ingle. También pueden aparecer fiebre persistente sin una causa aparente, sudoración nocturna intensa, pérdida involuntaria de peso, fatiga continua o picazón en la piel.
La presencia de estos síntomas no significa necesariamente que una persona tenga linfoma, ya que pueden estar relacionados con otras condiciones. No obstante, cuando persisten o evolucionan, se recomienda buscar valoración médica para determinar su causa.
El diagnóstico oportuno es relevante para establecer el tratamiento adecuado y reducir el riesgo de complicaciones asociadas con la enfermedad.
La innovación transforma el abordaje
En América Latina y el Caribe, el linfoma no Hodgkin se encuentra entre los tipos de cáncer más frecuentes, con más de 40,000 nuevos diagnósticos anuales, según datos de GLOBOCAN 2024.
En los últimos años, el abordaje de algunos tipos de linfoma ha evolucionado con la incorporación de nuevas alternativas terapéuticas. Estas opciones han ampliado las posibilidades para determinados pacientes, incluidos aquellos que presentan recaídas o que no responden a tratamientos convencionales.
Estos avances también plantean el desafío de garantizar un acceso oportuno a estudios diagnósticos, infraestructura y atención especializada, especialmente fuera de los principales centros urbanos.
Más allá de la investigación
El avance en el abordaje del linfoma requiere no solo progresos científicos, sino también la colaboración entre profesionales de la salud, instituciones, organizaciones de pacientes y otros actores del sistema sanitario.
Desde Roche, el compromiso incluye el desarrollo de investigación y la promoción de información que contribuya a aumentar el conocimiento sobre la enfermedad y sus señales de alerta.
“Consultar a tiempo puede marcar una diferencia importante en la vida de una persona. La ciencia continúa avanzando y abriendo nuevas posibilidades frente a la enfermedad, pero el primer paso comienza con algo esencial: estar informados, escuchar nuestro cuerpo y no dejar pasar por alto las señales de alerta”, concluyó Arellano.