Cuba sin petróleo, sin aliados y al borde del colapso energético
Cuba atraviesa una de las peores crisis energéticas de las últimas décadas. Desde este miércoles, amplias regiones del país permanecen sometidas a apagones prolongados, con especial impacto en la zona oriental de la isla, la más golpeada por la inestabilidad del sistema eléctrico nacional.
La combinación de presiones internacionales, escasez de combustible, pérdida de aliados estratégicos y el grave deterioro de la infraestructura energética ha colocado a la isla en una situación crítica sin precedentes recientes, comparable —según expertos— con el escenario vivido durante la Crisis de los Misiles de 1962.
El investigador principal del Instituto de Energía de la Universidad de Texas, Jorge Piñón, advirtió que los apagones podrían afectar entre el 40 % y el 50 % del territorio nacional, agravados ahora por la ausencia casi total de combustible. “La situación es diferente porque hoy se suma la falta de petróleo”, explicó.
Piñón alertó que Cuba enfrenta un déficit de alrededor de 60 mil barriles diarios, tras la pérdida del suministro venezolano y las sanciones impuestas a quienes intenten exportar crudo hacia la isla. “Si Cuba no recibe petróleo para la primera o segunda semana de marzo, deberá declarar una emergencia nacional”, afirmó.
El panorama se torna aún más complejo ante la falta de respaldo de países tradicionalmente aliados. Según el experto, el último tanquero procedente de México llegó a La Habana el 9 de enero con una carga mínima. “Angola, Argelia y Brasil no han salido al rescate, y todo indica que también se perderá el apoyo intermitente de Rusia”, subrayó.
El Instituto de Energía de la Universidad de Texas advierte que la economía cubana podría paralizarse por completo. La escasez de gasolina, diésel, gas licuado y combustible para aviación amenaza el transporte, la aviación civil, la cocción de alimentos y la generación eléctrica.
A esto se suma la pérdida de una fuente indirecta de ingresos poco conocida por la población. Parte del petróleo venezolano que debía llegar a Cuba era enviado en “tanqueros fantasmas” hacia China, que lo adquiría a través de Cubametales, explicó Piñón, un esquema que hoy también ha quedado interrumpido.
Aunque Cuba produce alrededor de 40 mil barriles diarios de crudo, este volumen se destina casi en su totalidad a la generación termoeléctrica. Sin embargo, cerca del 40 % de las plantas termoeléctricas se encuentran fuera de servicio desde hace más de dos años, lo que limita seriamente su capacidad operativa.
Ante un escenario de colapso, el experto plantea una única alternativa viable: el diálogo con Estados Unidos. “EE. UU. mantiene más de 50 millones de barriles que pertenecieron a Venezuela. En un escenario extremo, Cuba podría verse obligada a sentarse a negociar para recibir parte de ese petróleo”, concluyó Piñón.