Salud

Especialista destaca la conexión bidireccional entre cáncer y enfermedades cardíacas

Especialista destaca la conexión bidireccional entre cáncer y enfermedades cardíacas

En el contexto de los avances en la prevención, diagnóstico y tratamiento del daño cardíaco asociado a las terapias contra el cáncer, expertos en cardio-oncología subrayan que la relación entre el cáncer y las enfermedades cardiovasculares va más allá de los efectos secundarios de los tratamientos oncológicos.

El doctor Herrmann explicó que ambos padecimientos comparten lo que denomina una “red de factores de riesgo”, compuesta por elementos vinculados al estilo de vida que pueden predisponer tanto al cáncer como a las enfermedades del corazón.

“El tabaquismo es un ejemplo claro. Aumenta el riesgo de cáncer de pulmón y otros tipos de cáncer, así como de enfermedad coronaria, infarto de miocardio y enfermedad arterial periférica”, señaló el especialista.

Entre las medidas recomendadas para reducir el riesgo de ambas condiciones se incluyen mantener un peso saludable, moderar o evitar el consumo de alcohol, controlar los niveles de colesterol —que pueden verse afectados por ciertos tratamientos oncológicos—, dormir adecuadamente y adoptar una alimentación rica en frutas y verduras. La actividad física también desempeña un papel fundamental, ya que puede disminuir el riesgo de daño cardíaco durante el tratamiento del cáncer, prevenir recurrencias y mejorar los resultados cardiovasculares.

Una relación en ambos sentidos

El Dr. Herrmann destacó que la conexión entre cáncer y enfermedades cardiovasculares es bidireccional. “El propio cáncer puede afectar al sistema cardiovascular, independientemente de las terapias, y los pacientes con insuficiencia cardíaca u otras enfermedades del corazón presentan mayor riesgo de desarrollar cáncer”, explicó.

Estrategias para proteger el corazón durante el tratamiento

El especialista indicó que el tipo de tratamiento y su administración pueden influir en el riesgo de daño cardíaco. Entre las estrategias utilizadas por los equipos médicos se encuentran:

  • Terapias dirigidas y técnicas como la terapia con haz de protones, que minimizan el daño al tejido sano.
  • Ajustes en la administración de quimioterapia para permitir la recuperación cardíaca entre ciclos.
  • Uso de medicamentos cardioprotectores durante el tratamiento.
  • Técnicas de protección en radioterapia, como el posicionamiento corporal y la contención de la respiración para reducir la exposición del corazón.

“Estos esfuerzos han avanzado notablemente tanto en adultos como en niños con cáncer”, afirmó.

Inteligencia artificial y dispositivos portátiles: el futuro de la cardio-oncología

Entre las líneas de investigación actuales se encuentra el desarrollo de herramientas que permitan predecir, antes de iniciar el tratamiento, qué pacientes presentan mayor riesgo de daño cardíaco asociado a determinadas terapias. Esto facilitaría decisiones compartidas entre médicos y pacientes.

El uso de inteligencia artificial aplicada a pruebas como el electrocardiograma ha mostrado potencial para detectar deterioros tempranos en la función cardíaca. Asimismo, los dispositivos portátiles podrían convertirse en aliados clave para monitorear a largo plazo a los sobrevivientes de cáncer, alertando sobre posibles anomalías sin necesidad de estudios constantes como ecocardiogramas.

“La cardio-oncología ha avanzado enormemente. Hoy comprendemos mucho mejor cómo gestionar el riesgo cardíaco asociado a las terapias contra el cáncer. Los pacientes están en una situación mucho más favorable que hace diez años”, concluyó el Dr. Herrmann.

Estos avances refuerzan la importancia de un enfoque integral que contemple tanto la salud oncológica como la cardiovascular, promoviendo prevención, vigilancia temprana y estrategias personalizadas para mejorar la calidad y expectativa de vida de los pacientes.

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