Tel Aviv, Israel. – La escalada del conflicto entre Israel e Irán dejó al menos un fallecido y 303 heridos en menos de 24 horas, según el más reciente balance del Ministerio de Salud israelí, en medio de intensos bombardeos que han elevado la tensión en la región.
Los ataques se intensificaron tras un bombardeo estadounidense contra el centro nuclear de Natanz, lo que provocó una respuesta a gran escala por parte de Irán, incluyendo ofensivas contra Dimona —donde se ubican instalaciones nucleares israelíes— y la ciudad de Arad.
De acuerdo con las autoridades israelíes, varios misiles impactaron en estas localidades, en lo que se investiga como una posible falla en los sistemas de defensa antiaérea. El primer ministro Benjamin Netanyahu calificó la jornada como “muy difícil” y aseguró que el Gobierno continuará respondiendo a las amenazas en todos los frentes.
Uno de los hechos más graves ocurrió en Tel Aviv, donde un misil balístico con bomba de racimo dejó al menos 15 personas heridas, algunas en condición moderada, tras la dispersión de submuniciones en zonas urbanas.
En paralelo, el grupo Hezbollah intensificó sus ataques desde el Líbano, provocando al menos una víctima mortal en el norte de Israel, en una ofensiva dirigida contra posiciones militares.
Asimismo, Irán anunció el uso de un nuevo modelo de dron de largo alcance en ataques dirigidos hacia territorio israelí, mientras continúan las alertas en distintas zonas del país por posibles nuevos impactos.
Como respuesta, Israel lanzó ataques contra infraestructuras estratégicas en territorio iraní, incluyendo instalaciones energéticas y plantas de agua, lo que ha incrementado el riesgo de una crisis regional más amplia.
En el plano internacional, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, emitió un ultimátum a Irán, advirtiendo sobre posibles acciones contra su infraestructura eléctrica si no se garantiza la libre circulación por el estrecho de Ormuz.
El conflicto, que ya acumula miles de heridos desde finales de febrero, continúa generando preocupación global por su impacto en la estabilidad del Medio Oriente y en los mercados energéticos internacionales.