Puerto Plata.– Tras más de cuatro años de incertidumbre, fue encontrado sin vida el cuerpo de la joven Carli Franchesca en una villa del municipio de Sosúa, en el mismo lugar que sus familiares habían señalado desde el inicio como posible punto clave en su desaparición.
El hallazgo se produjo de manera reciente, luego de que la propiedad fuera vendida a un nuevo propietario. Durante labores de jardinería, un trabajador descubrió restos humanos enterrados en el terreno, lo que de inmediato alertó a las autoridades.
Desde los primeros días de su desaparición, los familiares de la joven habían acudido junto a agentes de la Policía Nacional a esa misma propiedad, motivados por sospechas específicas. Sin embargo, según relatan, en ese momento se realizó una inspección sin resultados concluyentes.
Incluso, una persona fue sometida a la justicia en relación con el caso, pero posteriormente el proceso no prosperó debido a la falta de pruebas, lo que dejó la investigación en un limbo durante años.
“Cuando nosotros fuimos había un bajo a podrido y determinaron que era un animal muerto”, explicó un familiar, cuestionando la profundidad de las pesquisas realizadas en ese momento.
El descubrimiento ha generado indignación y dolor entre los allegados de la víctima, quienes aseguran que siempre insistieron en que el cuerpo podía encontrarse en ese lugar, por lo que consideran que hubo fallas graves en la investigación inicial.
Reclamo de justicia y nuevas diligencias
Tras el hallazgo, las autoridades han iniciado un nuevo proceso investigativo para esclarecer las circunstancias de la muerte, así como para determinar posibles responsabilidades penales.
El caso ha reavivado el debate sobre los protocolos de búsqueda de personas desaparecidas en el país, especialmente en situaciones donde existen indicios tempranos que no son agotados de manera exhaustiva.
Familiares de Carli Franchesca exigen ahora una investigación profunda, independiente y transparente que permita establecer qué ocurrió realmente y por qué no se actuó con mayor rigor desde el inicio.
Mientras tanto, el caso vuelve a ocupar la atención pública, convirtiéndose en un símbolo del reclamo de justicia para las víctimas de desapariciones y sus familias en la República Dominicana.