PRM entra en terreno delicado: suspensión de encuentro para renovar autoridades destapa lucha interna por el control político rumbo al 2028
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Por Richard Cabrera
Santo Domingo.– La suspensión del encuentro que encabezaría el Partido Revolucionario Moderno (PRM) para discutir la renovación de sus autoridades internas ha dejado al descubierto una profunda crisis política dentro de la organización oficialista, marcada por tensiones entre grupos de poder, aspiraciones presidenciales tempranas y desacuerdos sobre el control del partido de cara al proceso electoral del 2028.
Lo que inicialmente parecía una simple posposición administrativa terminó convirtiéndose en una señal clara de que dentro del PRM existe una fuerte disputa estratégica entre sectores que buscan mantener el control de la estructura partidaria y otros dirigentes que exigen apertura democrática, renovación y definición de reglas claras para la sucesión política del presidente Luis Abinader.
La situación se torna aún más delicada debido a que el oficialismo atraviesa un momento de transición política silenciosa. Aunque el presidente Abinader mantiene el liderazgo absoluto del Gobierno y del partido, constitucionalmente no podrá optar nuevamente por la Presidencia en 2028, lo que ha provocado el inicio adelantado de movimientos internos entre figuras con aspiraciones presidenciales.
Dirigentes vinculados a diferentes corrientes dentro del PRM han comenzado a posicionarse políticamente en todo el país, generando preocupación en sectores que temen que una competencia prematura fracture la unidad alcanzada por el partido desde su llegada al poder en 2020.
La propuesta de aplazar la convención y extender el mandato de las actuales autoridades partidarias ha sido vista por algunos sectores como una estrategia para mantener equilibrio interno y evitar choques entre presidenciables. Sin embargo, otros entienden que detrás de esa decisión existe un interés político de controlar la maquinaria partidaria antes del inicio formal de la carrera presidencial.
Dentro del PRM ya se observan bloques políticos claramente identificados alrededor de importantes figuras del Gobierno y del liderazgo nacional, muchos de los cuales buscan consolidar estructuras territoriales en provincias, municipios y organismos internos del partido.
La situación ha generado incomodidad en dirigentes medios y de base que consideran que el partido corre el riesgo de repetir conflictos internos similares a los que históricamente afectaron al Partido Revolucionario Dominicano (PRD), organización de donde surgió el PRM tras la división encabezada por Hipólito Mejía y Luis Abinader.
Algunos legisladores y dirigentes oficialistas han advertido que prolongar las actuales autoridades sin un consenso amplio podría provocar confrontaciones internas innecesarias y alimentar el descontento de sectores que reclaman participación y renovación dentro del partido de gobierno.
Uno de los puntos más sensibles del debate gira alrededor del control de la estructura organizativa del PRM, considerada clave para las futuras primarias presidenciales y congresuales. Quien controle el aparato partidario tendrá ventaja política en el proceso interno que definirá la candidatura presidencial oficialista.
En medio de este escenario, varios dirigentes han comenzado a reclamar reglas transparentes, neutralidad institucional y respeto a los estatutos partidarios para evitar que la lucha por el poder termine debilitando al oficialismo.
La suspensión del encuentro también evidencia la dificultad del PRM para manejar el equilibrio entre gobierno y partido. Mientras algunos entienden que debe priorizarse la estabilidad gubernamental, otros creen que retrasar las decisiones internas solo profundizará las tensiones políticas que ya empiezan a sentirse dentro de la organización.
Sectores cercanos al liderazgo presidencial defienden la necesidad de mantener la cohesión interna y evitar confrontaciones públicas que puedan beneficiar a la oposición. Sin embargo, grupos internos consideran que aplazar los procesos democráticos podría enviar una señal negativa tanto a la militancia como al electorado.
El tema ha comenzado a generar preocupación en círculos políticos nacionales debido a que el PRM, como partido gobernante, enfrenta el desafío de administrar el poder sin perder la unidad que le permitió alcanzar la Presidencia y consolidar mayoría en el Congreso y los gobiernos municipales.
Analistas consideran que el oficialismo entra ahora en una etapa políticamente compleja, donde el manejo de las aspiraciones presidenciales, el control de las estructuras internas y la sucesión política serán determinantes para su permanencia en el poder más allá del 2028.
Mientras tanto, la dirección del PRM mantiene silencio oficial sobre la nueva fecha del encuentro suspendido y sobre el mecanismo que utilizará para resolver las diferencias internas que comienzan a emerger dentro del partido oficialista.