La prisión de Cristina Fernández reconfigura el futuro del peronismo argentino
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Buenos Aires, Argentina. La expresidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner cumple un año bajo prisión domiciliaria y enfrenta el desafío de mantener su liderazgo dentro del movimiento peronista, en medio de una creciente disputa interna y de los preparativos de la oposición para enfrentar al presidente Javier Milei en las elecciones presidenciales de 2027.
La exmandataria permanece en su apartamento del barrio Constitución, en Buenos Aires, donde cumple una condena de seis años de prisión e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos. A pesar de su situación judicial, continúa siendo una figura de referencia para una parte importante del peronismo y recibe frecuentes muestras de apoyo de sus seguidores.
La sentencia quedó firme el 10 de junio de 2025, cuando la Corte Suprema de Justicia ratificó su condena por irregularidades en la adjudicación de obras públicas durante sus gobiernos y el de su esposo, el fallecido expresidente Néstor Kirchner, en el denominado caso Vialidad.
Un peronismo dividido ante el avance de Milei
La condena profundizó las tensiones internas de un peronismo que desde la llegada de Javier Milei al poder, en diciembre de 2023, ha mostrado dificultades para consolidar una estrategia opositora unificada.
Mientras algunos dirigentes provinciales han respaldado determinadas reformas económicas impulsadas por el Gobierno, otros sectores mantienen una postura de fuerte confrontación con la administración ultraliberal.
Analistas políticos consideran que el movimiento aún no ha logrado actualizar su agenda en temas como educación, salud, empleo, regulación tecnológica, salud mental y desarrollo social, asuntos que podrían ser determinantes de cara a los próximos procesos electorales.
Además, persisten diferencias sobre la política económica, la relación con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y las estrategias para atraer inversiones extranjeras.
Cristina mantiene respaldo popular, pero pierde hegemonía
Diversas encuestas sitúan la imagen positiva de Cristina Fernández alrededor del 40 %, una cifra similar a la del presidente Milei. Sin embargo, su liderazgo ya no es absoluto dentro del peronismo.
Su papel como vicepresidenta durante el gobierno de Alberto Fernández, la derrota electoral de 2023 y su situación judicial han debilitado parte de su influencia política.
Aun así, dirigentes cercanos a la expresidenta sostienen que la condena tuvo como objetivo apartarla de la vida pública y limitar sus aspiraciones electorales.
Axel Kicillof emerge como posible relevo
El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, se ha convertido en la principal figura emergente dentro del peronismo y en uno de los mayores desafíos al liderazgo de Cristina Fernández.
Su creciente popularidad y la intención de construir un proyecto político propio alimentan las especulaciones sobre una eventual candidatura presidencial en 2027.
Sin embargo, sectores cercanos a la agrupación política La Cámpora, liderada por Máximo Kirchner, consideran que la prioridad sigue siendo revertir la condena judicial impuesta a la exmandataria.
Mientras tanto, otros sectores del peronismo apuestan por impulsar nuevos liderazgos provenientes de distintas provincias argentinas, con perfiles menos polarizantes y capaces de ampliar la base electoral.
A dos años de las elecciones presidenciales de 2027, el principal desafío del peronismo será definir si apuesta por el regreso político de Cristina Fernández, consolida la figura de Axel Kicillof o construye una nueva alternativa capaz de disputar el poder frente a Javier Milei.