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VALORA Y AMA A LOS TUYOS

VALORA Y AMA A LOS TUYOS
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POR CÉSAR DALMASÍ
El autor es periodista
cesardalmasi@hotmail.com

Me basta con que el título de este escrito se impregne reflexivamente en lo más profundo de tu ser, de tu alma, de tu vida, pero observas bien que dije “Valora y ama a los tuyos”, no dije “ Valora y ama lo tuyo”, ya que no es lo mismo, por encima de las posiciones, las posesiones materiales, los títulos universitarios, la fama y todo lo que te pueda ofrecer y dar el mundo, al final lo más importante son los tuyos.

Tú familia, papá, mamá, abuelos, toda tu genealogía y también los amigos verdaderos, es a quienes tú le dueles, ellos son quienes te aman, por tal razón, tu compromiso es valorarlos y armarlos también a ellos, reciprocar todo lo que recibes de parte de los tuyos.

Pero tenemos que estar claro, que en el núcleo familiar todos somos lo mismo, con cualidades y características comunes, pero a su vez somos distintos, cada uno en particular tiene sus propias características, su personalidad, su carácter y eso es precisamente lo que define a cada quien; entonces ante esa realidad debe de imponerse la tolerancia, para garantizar la armonía y la sana convivencia.

En la familia hay que sobrellevarse, recuerdas que no siempre estarán juntos y que la separación por la fuerza de la naturaleza tendrá irremisiblemente que llegar, entonces, por qué dañarse entre unos y otros, los miembros de una familia nunca deberían de enemistarse por ninguna razón del mundo; es muy triste ver familias completas divididas por una herencia, por un mal entendido, por celos y envidia y por cualquier tontería.

Valora cuando te llaman y te preguntan por dónde andas, a qué hora llegas, por qué aún no has llegado o sencillamente cuando desde el hogar cualquiera te dice, avísame cuando llegues o cuando salgas de tal o cual lugar; jamás veas esos gestos como molestia, como asedio o que te están limitando tu libertad, míralos más bien como la preocupación y el gran amor que sienten por ti.

En la medida de lo posible hay que procurar sentarse juntos a la mesa, almorzar, cenar, desayunar, compartir un café o simplemente un momento de conversación trivial, que nunca es trivial siempre es la mejor y más importante; salgan juntos, compartan un helado, una caminata por la plaza comercial, por el parque o simplemente por las calles, en fin por tu entorno.

Ahora bien, tenemos que ver como normal y natural que en algún momento nos ofendamos, que tengamos diferencias, que siempre las hay, pero eso no implica que permanezcamos en la ofensa, hay que perdonarse; porque la misma Biblia lo dice en Colosenses 3/13-14 ”Sopórtense unos a otros y perdónense mutuamente si alguno tiene queja contra otro, el Señor los ha perdonado, hagan ustedes lo mismo.”

He visto a personas frente a un féretro llorar desconsoladamente, ahogadas en la angustia y en el dolor, por la pena de haber ofendido a un familiar, a un pariente o a un amigo, así que no espere ese último momento para querer perdonar y reconciliarte, ahora, en este preciso instante es el momento de llamar o ir donde esa persona, abrazarlo y hacer las paces porque mañana podría ser muy tarde.

La familia es más que un grupo de personas viviendo y conviviendo en un mismo techo, porque la familia está unidad por vínculos muy poderosos, nos une una misma sangre, una misma historia, por eso cuando un miembro ríe todos reímos, cuando un miembro llora todos lloramos, recordemos que “Familia es familia” como dice la salsa Amor y Control del Panameño Rubén Blade.

En las charlas y conferencias que ofrezco sobre el tema de familia y de crecimiento y desarrollo humano, siempre le recuerdo a mi audiencia, que el amor es el puente que nos une y nos lleva a la paz y la paz a su vez construye una sana convivencia y esto nos llena de salud física, espiritual y emocional; entonces, ahora como una sola familia, a reír, llorar, cantar, a estar tristes y alegres pero juntos y monolíticamente unidos por una misma esencia, por el amor, recordando que si falta el amor, falta Dios y si falta Dios, nos falta todo y somos seres vacíos.

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