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Internacional.– La tragedia provocada por un gigantesco deslave en la frontera entre Nepal y China continúa agravándose. El número de fallecidos superó los 900, mientras unas 4,700 personas permanecen desaparecidas tras la crecida que arrasó comunidades enteras en la región del Himalaya.
El primer ministro de Nepal, Balendra Shah, calificó el desastre como una emergencia de dimensiones inimaginables y aseguró que los equipos de rescate trabajan contra el tiempo para localizar posibles sobrevivientes.
La situación se ha complicado por la destrucción de las principales vías de acceso. En el distrito de Nuwakot, las autoridades informaron que los deslaves arrasaron carreteras y dejaron varias comunidades prácticamente aisladas.
Uno de los mayores temores se concentra en un grupo de aproximadamente 100 trabajadores que permanecen incomunicados y que podrían estar atrapados dentro de un túnel de una obra en la zona afectada.
Miles de edificios destruidos
El desastre también provocó una enorme destrucción material. Al menos 2,500 edificaciones fueron destruidas en el valle del río Trishuli, una de las áreas más golpeadas por la fuerza de las aguas y el lodo.
Militares, policías y guías nepaleses participan en las labores de búsqueda junto a especialistas enviados desde India, China y Corea del Sur, debido a las dificultades que presenta el terreno.
En el lado chino, los equipos de emergencia realizan operaciones en el Tíbet, especialmente en el puesto fronterizo de Gyirong, donde varias estructuras quedaron sepultadas o destruidas por las aguas.
Las autoridades estiman que unas 5,000 personas continúan sin ser localizadas, entre ellas 4,247 en Nepal y 546 en territorio chino.
Un glaciar habría provocado la tragedia
Expertos atribuyen la devastadora crecida registrada el miércoles a lo que habría sido el derrumbe de un enorme glaciar, provocando una súbita transformación del río en un torrente que arrastró viviendas, vehículos, infraestructura y grandes cantidades de lodo.
Mientras continúan las labores de rescate, Nepal y China enfrentan ahora una carrera contra el tiempo para encontrar sobrevivientes en una de las zonas más remotas y golpeadas del Himalaya.
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