EE. UU. y China extienden tregua comercial hasta enero antes de reunión entre Trump y Xi
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Washington.– Estados Unidos y China acordaron extender hasta el 10 de enero la tregua comercial que mantenían las dos principales economías del mundo, en una decisión anunciada este miércoles, horas después de la llegada del presidente chino Xi Jinping a Washington para reunirse con su homólogo estadounidense, Donald Trump.
El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, confirmó la extensión durante una entrevista con la cadena Fox, al señalar que Washington y Pekín alcanzaron un nuevo entendimiento para prolongar el denominado “acuerdo de Busan”, pactado el año pasado con el propósito de contener la escalada de medidas arancelarias entre ambos países.
La extensión representa una nueva etapa de la tregua que estaba prevista para finalizar el 10 de noviembre. Según Bessent, Estados Unidos estaba dispuesto tanto a mantener el acuerdo temporal como a avanzar hacia una negociación comercial de mayor alcance.
Xi llega a Washington
El anuncio coincidió con la llegada de Xi Jinping a la base aérea Andrews, en Maryland, donde inició una visita de Estado de tres días.
Xi arribó acompañado de la primera dama china, Peng Liyuan, y fue recibido personalmente por Trump en la pista de la base aérea, un gesto diplomático que antecede a la reunión formal que ambos mandatarios sostendrán este jueves en la Casa Blanca.
La visita constituye el primer viaje de Xi a Washington en 11 años y coloca nuevamente a los dos líderes frente a frente para abordar una relación bilateral marcada por diferencias comerciales, tecnológicas y de seguridad.
El encuentro de este jueves será el tercer cara a cara entre Trump y Xi desde el regreso del mandatario republicano a la Casa Blanca, y el segundo que ambos sostienen durante 2026.
Comercio, inteligencia artificial y Taiwán
La extensión de la tregua comercial será uno de los principales asuntos sobre la mesa durante la cumbre.
A la agenda también se suman la competencia tecnológica, el desarrollo de la inteligencia artificial y las tensiones relacionadas con Taiwán, uno de los puntos más sensibles de la relación entre Washington y Pekín.
Las dos potencias también han avanzado en la preparación de conversaciones específicas sobre seguridad de la inteligencia artificial. La propuesta contempla mecanismos de comunicación que permitan a ambos gobiernos responder ante posibles incidentes relacionados con el desarrollo y uso de esta tecnología.
Está previsto que esas conversaciones continúen durante los próximos meses.
El acuerdo que frenó la escalada arancelaria
El entendimiento alcanzado en Busan en octubre del año pasado permitió reducir temporalmente las tensiones comerciales.
Como parte de ese acuerdo, Washington suspendió nuevos aranceles sobre determinados productos chinos, mientras Pekín puso en pausa nuevas restricciones a la exportación de tierras raras y otros minerales críticos, materiales considerados estratégicos para sectores tecnológicos e industriales.
La ampliación anunciada este miércoles permite mantener ese marco durante varias semanas adicionales mientras los equipos económicos de ambos países continúan negociando.
Antes del anuncio, Bessent había sostenido nuevas conversaciones con el viceprimer ministro chino He Lifeng, quien encabeza las negociaciones económicas de Pekín.
Una relación marcada por disputas
Aunque la prórroga busca mantener la estabilidad comercial, la relación entre Estados Unidos y China continúa enfrentando diferencias importantes.
Las disputas abarcan los aranceles y el acceso a determinados mercados, pero también incluyen restricciones tecnológicas, cadenas de suministro, minerales estratégicos, inteligencia artificial y asuntos de seguridad en Asia.
La reunión entre Trump y Xi será seguida con especial atención debido a la posibilidad de que ambos gobiernos definan nuevas pautas para administrar esas diferencias y evitar una nueva escalada comercial.
Por ahora, la extensión de la tregua hasta el 10 de enero mantiene abierto el espacio para las negociaciones, mientras Washington y Pekín intentan preservar el diálogo en una relación considerada clave para la economía mundial.
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