Haití; Dos siglos después

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Portada Nacional Santo Domingo Este

Por Jhanel Ferreras Mercadologo y Comunicador.

Haití, nació como la primera rebelión exitosa de esclavos negros en la historia global.

El 1 de enero del 1804, América conoció la proclama de Jean-Jacques Desalines, la segunda revolución exitosa posterior a la norteamericana del 1776.

Haití nació bajo el dolor infernal al cual los grand blanc y los petit blanc (Colonos Franceses) le habrían marcado toda su existencia en el nuevo mundo, después de haberlos traído como animales en barcos esclavistas desde África.

Los haitianos conocieron el dolor como ninguna otra especie sobre la faz de la tierra.

Con el látigo del amo aprendieron a sobrevivir, odiaron el color blanco hasta en la franja de la bandera francesa, por cierto allí nace la bandera haitiana, cuando los cimarrones sacaron el blanco de la bandera francesa y unieron los colores restantes azul y rojo, al voltearle se contempló por primera vez la bandera nacional haitiana.

Haití nace con tres principios fundamentales, que dos siglos después siguen intactos.

El primero repeler en cualquier forma ó manera la esclavitud y la imposición, por tales motivos las maniobras de colocar líderes satélites nunca ha sido aprobado por las bases sociales de los haitianos, un pueblo que conoce muy poco de sistemas democráticos y que se ha manejado históricamente entre monarquías y dictaduras.

Segundo, Haiti odia el color blanco y asume un racismo sin par entre los países americanos. A pesar que los mulatos han corrido con mayor suerte desde su revolución.

Tercero, ocupar por la fuerza ó por cualquier vía necesaria la parte oriental de la isla, pues entienden que les fue dada con el tratado de Basilea en julio del 1795, siendo Toussaint Louverture el primer haitiano en invadir a Santo Domingo Español en 1801.

Antecedentes históricos

La isla de Santo Domingo fue colonizada por España en 1496.

Del 1605 al 1606 por orden del Rey Felipe III de España, se movilizó toda la población de la parte occidental de la Isla, orden ejecutada por el gobernador de la isla, Antonio Villegas y Osorio. Se atribuyen varias tesis de tal movilización, siendo el contrabando por los piratas europeos, de las biblias luteranas la mas creíble, por el fanatismo religioso de la época.

Los franceses se apostaron en la Isla la tortuga y en toda la parte occidental de la hospañola, para 1665.

El tratado de paz de Nimega en 1678, reconoció la presencia francesa en Santo Domingo.

Francisco Segura Sandoval por España y Neveu de Pouancey por Francia, fueron los primeros en consentir los límites de la frontera entre ambas colonias.

El tratado de paz de Ryswick el 20 de septiembre del 1697 marcó el interés real de fijar fronteras.

Para 1731 se definió por primera vez el rio Dajabón y el Artibonito como límites fronterizos, pero solo fue asumido por los colonos españoles y franceses dentro de la isla.

En 1777 con el Tratado de Aranjuez, se fijo la frontera definitiva que se habría pactado en 1776 en la comunidad de San Miguel de la Atalaya.

En dicho tratado se dictó un párrafo que dice lo siguiente «Quedarán por límites perpetuos e invariables entre las dos naciones la boca del río Dajabón o Masacre por la parte norte y por la parte sur la boca del rio Pedernales o Anse a Pitre» cláusula que obviamente jamás respetaron ni franceses, ni los haitianos.

En principio se declaró pena de muerte para quien tratara de mover una de las 221 pirámides que delimitaba la frontera. (En la actualidad, haitianos destruyeron ante la comunidad bilateral algunas pirámides en violación a los acuerdos internacionales).

En 1789 se produce la revolución francesa, dejando a su suerte los colonos franceses en Saint Domíngue y abriendo el descontento entre mulatos y negros esclavos.

En 1791 los brujos y líderes del Vudú Dutty Boukman y Cécile Fatiman mataron puercos negros, tomaron sangre humana y con los tambores del Priye, iniciaron la revolución haitiana. Bajo el pacto de Bois Caïman, quemando a todos los blancos y sus fincas en la parte de Cabo Francés (Actual Cabo Haitiano).

Napoleón Bonaparte y
Charles Leclerc, del 1802 al 1803 no pueden retomar la colonia, lo que termina con la victoria de Toussaint Louverture (fallecido), Jean-Jacques Desalines, Alexandre Petion y Henri Cristophe.

1804 Desalines es proclamado (Emperador) y dos años después en 1806, lo traicionan sus mas cercanos colabores Petion y Cristophe, matándole, aquí inician las traiciones haitianas en la historia.

Degüello de Moca en 1805, Desalines y Henri Christophe masacraron la población indefensa dominicana, incluyendo la iglesia llena de niños en el Cibao.

Del 1822 hasta 1844, los haitianos vuelven a invadir y masacrar los criollos dominicanos por veintidós años (22) prohíben la educación y el idioma español, humillando con gran odio a toda la raza mestiza y blanca.

El 27 de Febrero del 1844, la gesta gloriosa de Juan Pablo Duarte y los trinitarios, liberta del odio haitiano a la indefensa y naciente República Dominicana.

Luego del tratado de Aranjuez en 1777 hasta el Tratado del 1929, entre Horario Vásquez y Louis Bornó, los haitianos despejaron a los dominicanos mas de 6,500 kilómetros cuadrados, bajo la misma excusa de «refugiados», quedándose por omisión y silencio diplomático dominicano con terrorios como Juana Méndez, San Miguel de la Atalaya, San Rafael de la Angostura, Hincha, entre otros.

Rafael Leonidas Trujillo Molina, 1930-1961, tuvo que ejecutar en 1937 la triste respuesta para que los haitianos respetaran la línea fronteriza.

En 1957 François Duvalier (Papa Doc) fue el gobernante más respetado del siglo XX en Haití, misión continuada por su hijo Jean-Claude Duvalier que gobernó desde 1971 hasta 1986.
A parir de aquí, Haiti jamas ha tenido contol territorial, ni paz ciudadana.

Contexto actual

Jovenel Moise, Presidente ejecutado el día 7 del mes 7 del 2021 (año múltiplo de 7) para la creencia Vudú es ideal para romper huesos y evitar la creación de los llamados Zombis, palabra que proviene de la lengua bantú «nzambi», que alude al espíritu de una persona muerta.

A Jovenel le quebraron los huesos, desde ese momento intérprete que esa muerte no fue planificada por un comando élite colombiano, sino por haitianos cercanos al mismo presidente malogrado.

Al parecer los que planificaron la desestabilizacion haitiana, no tuvieron el visto bueno del Presidente nacionalista Jovenel Moise, pues éste a pesar de sus limitaciones ancestrales, estaba levantando una nueva esperanza económica para los haitianos por medio a la agricultura, el turismo y las exportaciones.

Los actores post magnícidio del Presidente Moise en Haití, operan bajo el mismo esquema, aunque se vean enfrentados son parte del mismo guión, Ariel Henry, Claude Joseph, Jimmy Chérizier, Martine Moïse, incluso el propio Guy Philippe volvió a la isla con tareas claras de agitación interna.

Las potencias del mundo no les interesa Haití, pues saben que el conflicto haitiano es un conflicto inducido y planificado para procurar la fusión de dos países imposibles de unir.

Haití tiene una cultura primitiva y cavernaria, en su mayoría están atados al Vudú, la violencia domina su territorio, no se entienden entre ellos mismos, su élite empresarial es tan explotadora como los colones franceses de Saint Domíngue que motivaron su rebelión del pacto de Caimanes en 1791.

Las redes sociales han complicado la defensa a la soberania nacional dominicana, pues desde organismos internacionales y medios locales al servicio de los enemigos de la Patria, difunden informaciones falsas, que procuran concluir a una reingeniera social donde se normalice la ocupación haitiana en un terrorio que no les pertenece.

La República Dominicana en toda su historia, jamás ha invadido un solo metro del territorio haitiano, más bien ha cedido grandes espacios de tierra en pos de complacer al poder detrás de la sombra.

Haitianos y Dominicanos deben conocer su historia para respetarse entre sí, pues el respeto dual garantiza convivencia pacífica. Jamás debemos ceder ante terceros que solo buscan caos, hambre y muerte para luego brindarnos la solución a un problema que ellos mismos han creado.

Los partos haitianos en República Dominicana no son fortuitos, es una estrategia perversa llenar el terrorio de niños inocentes, con la peligrosa excusa de disolver la identidad dominicana dentro de su mismo terrorio en menos de 2 décadas. Lo peor es que los ciudadanos no reaccionan ante letal puñalada a la soberania nacional.

Haití no tiene control territorial, económico, social, político, militar, ni siquiera natal, han creado una sociedad sin rumbo, perdidos en el tiempo, procurando llevar al abismo al pueblo dominicano que nada tiene que ver con su desgraciado destino.

Todas las potencias rechazan la migración haitiana, incluso sus vecinos insulares han doblado vigilancia marítima para impedir la entrada del pueblo haitiano, pues ellos tienen un mal de origen, crean sentido de pertenencia donde quiera que les brindan ayuda.

Los haitianos no se adaptan al sistema donde llegan, ponen sus normas, sus inconductas, su vudú, su gaga, arrabalizan ciudades, queman bosques, depredan el medio ambiente y hasta desvían los ríos.

La República Dominicana es el pueblo más solidario y noble de América. Todas las migraciones que llegan al terrorio nacional se sienten en casa, incluso los mismos haitianos han sido bien tratados y dignamente protegidos por el pueblo dominicano.

Sin embargo la masiva invasión actual, es altamente peligrosa, pues podría crear una respuesta interna del pueblo dominicano que desborde la capacidad mediadora de organismos internos y externos.

A nadie le convine una guerra civil, pero muy claro están los postulados del juramento trinitario.

El silencio de la iglesia, los intelectuales, los medios, la prensa, la oligarquía, los gremios, los partidos, los clubes, las amas de casa, los influencer, etc constituyen una profunda traición a la sangre inocente derramada por los trinitarios, a manos del invasor haitiano que históricamente violenta nuestra soberanía.

A los que menos les conviene seguir apretando la tuerca es precisamente al pueblo haitiano, pues muchos hombres y mujeres han encontrado el sustento, la educación y la salud en el terrorio dominicano. Amén a otros que han matado ancianos en fincas, violado mujeres, incluso dando de baja a militares en servicios fronterizos para robarles sus armas.

La nobleza del pueblo dominicano ha sido mucha, aunque sospecho que la paciencia se agota tras el malvado plan en marcha.

Dominicano no es quien porta una cedula de identidad, ser ciudadano dominicano es conocer la vida y obra de Juan Pablo Duarte y Luperon, es defender hasta con su vida el terrorio que nos vio nacer y nos vera morir.

Hoy tenemos muchos traidores internos portando una cedula que por sus venas no corre una gota de Patria, ni por sus pulmones se respira libertad, conspiradores malditos que nacen cada cierto tiempo, solo para entregar el sacrificio y la historia que tanto les costó a muchos héroes anónimos.

El silencio colectivo de hoy, serán lágrimas individuales del mañana.

Los Haitianos deben irse a su territorio, apagar el fuego de las armas y encender el fuego de la esperanza. Dejar de parir en los hospitales y poner a parir la tierra, Haiti debe explotar sus recursos naturales bajo un contrato de buena fe, Haiti debe ser dirigido por políticos y no por títeres, los haitianos deben dejar el Vudú y buscar el camino del Dios verdadero.

HAITÍ DEBE DE DEJAR DE MIRAR HACIA REPÚBLICA DOMINICANA, PUES AQUÍ NO HAY, NI HABRÁ JAMÁS UNA SOLUCIÓN A SUS PROBLEMAS ANCESTRALES.

El autor es también Diplomático, Catedrático y Politico.

Fuentes bibliografícas

Relaciones domínico-haitianas: 300 años de historia, de William Páez Piantini.

Frontera domínico-haitiana: 6 zonas, 97 planos, 313 pirámides, William Páez Piantini.

Colección general de tratados, W Páez Piantini.

Novela, El reino de este mundo (1949) de Alejo Carpentier

Además, investigación histórica y entrevistas del autor.

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