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PREOCUPANTE OLA DE PROTESTAS POPULARES.

PREOCUPANTE OLA DE PROTESTAS POPULARES.
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POR CÉSAR DALMASÍ
El autor es periodista
cesardalmasi@hotmail.com

Es nula y por consiguiente inválida cualquier ley, decreto, resolución o reglamento que contradiga la carta magna y en el caso específico la constitución de nuestro país, en el artículo 48 consagra y garantiza el derecho a la protesta pacífica, indicando taxativamente que “Toda persona tiene el derecho de reunirse, sin permiso previo, con fines lícitos y pacíficos, de conformidad con la ley.»

Y a seguidas en el artículo 49 igual de forma concreta, clara y categórica indica que “Toda persona tiene derecho a expresar libremente sus pensamientos, ideas y opiniones, por cualquier medio, sin que pueda establecerse censura previa.»

Como sabemos, por diversas motivaciones en la República Dominicana se ha desatado una ola muy preocupante de protestas populares, las cuales se hacen sentir en prácticamente todo el territorio nacional y en diversos sectores sociales de la población.

Preciso es recordar a los protestantes y a las autoridades, que ambas partes tienen en la misma dimensión el compromiso ineludible de hacer cumplir el postulado constitucional enmarcado en los artículos anteriores, porque estamos seguros que respetando las normas constitucionales, la democracia será fortalecida y por vía de consecuencia tendremos una institucionalidad más robusta.

La población está observando de forma crítica y detenidamente éstos movimientos de protestas sociales y lo mínimo que espera es que ni de un lado ni de otro haya exceso, que ningún desaprensivo se ponga el traje de protestante y aproveche tal situación para pescar en río revuelto, pero que la autoridad del orden público juegue su rol apegado a la constitución y a las leyes.

En casi cerca de ocho años del gobierno que preside Luís Abinader, los dominicanos estamos acostumbrados a ver un presidente que en más de diez ocasiones y tras escuchar, analizar y ponderar equilibradamente la posición del pueblo dominicano, el ejecutivo ha reconocido su derecho a retractarse y lo ha hecho, por lo que no hay razón a esperar a que las cosas prácticamente se salgan de control para desdecirse.

Se sabe que Abinader dejó sin efecto la intención para que la licencia a los adultos de sesenta y cinco años sea por dos años, se retractó de aplicar impuestos al sueldo trece o regalía pascual, dejó sin efecto el proyecto de ley sobre ciberdelitos, también echó hacia atrás la intención de querer proveer de un carnet especial a los haitianos que viven en la frontera, quiso aplicar un impuesto a la compra por internet y luego dio hacia atrás, entre otros casos.

En el presente momento histórico que vive la sociedad mundial, con un mundo convulso, guerras por doquier, con marcadas diferencias entre los líderes del globo terráqueo y con un panorama que nos llama a que reflexionemos y que lleguemos a un acuerdo equilibrado en base a la tolerancia; por tanto en el plano local el gobierno debe ceder y flexibilizarse ante las exigencias de la población.

El gobierno debe de entender que son odiosas, repugnantes y fuera de equilibrio las recientes medidas tomadas en distintos aspectos, entonces, ante esa realidad lo conveniente es buscar el punto medio entre las partes, algunos funcionarios por su parte deben de ayudar el presidente y no querer tapar el sol con un dedo, además deben de ayudar al presidente, bajarle a su orgullo y no querer demeritar el movimiento social, muchas son las veces que se le ha sugerido al gobernante que haga un desmonte de los funcionarios que son impopulares y que no aportan como tal a su función, los cuáles son muy conocidos por la población.

El sector oficial, debe garantizar la gobernanza y la gobernabilidad, y entender que para controlar y gobernar, el dado no se puede cargar para un solo lado, por lo que ante la preocupante ola de protestas, el gobierno está obligado a buscar un bajadero para que los ánimos se calmen y así podamos continuar conviviendo y vadeando esta realidad nacional e internacional con la mejor armonía posible, porque basta un sólo ejemplo, todos sabemos por dónde anda la canasta familiar y cómo anda el poder adquisitivo del dominicano promedio.

Ahora, que el Estado tiene que continuar, sí claro, eso es obvio, pero todos debemos cargar con el mismo peso, el sacrificio necesariamente tienen que sentirlo el gobierno, los empresarios, los trabajadores y todos en una misma dimensión, eso es lo justo y lo equilibrado, porque la preocupante ola de protestas populares, inquieta y causa desasosiego a todos, así que manos a la obra presidente

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