Daniel Ortega afirma que Nicaragua no volverá a celebrar elecciones
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Managua, Nicaragua.– El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, anunció que el país no volverá a celebrar elecciones, al asegurar que impulsará reformas para impedir que la oposición regrese al poder por la vía electoral, una declaración que ha generado una fuerte reacción de organismos internacionales y defensores de los derechos humanos.
Durante un acto por el aniversario de la Revolución Sandinista, Ortega afirmó que en Nicaragua «no volverá a haber elecciones», al sostener que su gobierno establecerá un marco legal para evitar que, según sus palabras, «los golpistas» vuelvan a gobernar el país.
Congreso impulsará reformas
Tras el anuncio presidencial, la Asamblea Nacional, dominada por el oficialismo, presentó un plan legislativo orientado a desarrollar las reformas anunciadas por Ortega, lo que abriría la puerta a eliminar el próximo proceso electoral previsto para 2027.
Reacciones internacionales
La decisión provocó una inmediata condena internacional.
El alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, advirtió que la medida representa un nuevo retroceso para las libertades civiles y políticas en Nicaragua, señalando que el espacio democrático en el país se encuentra prácticamente cerrado.
Asimismo, diversos gobiernos y organizaciones internacionales cuestionaron el anuncio por considerar que elimina la posibilidad de alternancia democrática y profundiza la concentración del poder en el Ejecutivo.
Más de una década de concentración del poder
Daniel Ortega gobierna Nicaragua desde 2007, tras haber ejercido también la Presidencia entre 1985 y 1990. En los últimos años, diversas reformas constitucionales han ampliado sus atribuciones y las de la copresidenta Rosario Murillo, mientras organismos internacionales han denunciado el encarcelamiento de opositores, el cierre de medios de comunicación y restricciones a organizaciones civiles.
Desde la Redacción de Portada Nacional, el anuncio marca uno de los hechos políticos más trascendentales en la historia reciente de Nicaragua, al plantear el fin de las elecciones como mecanismo para la alternancia en el poder y generar una nueva ola de cuestionamientos sobre la situación democrática del país.