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Del lápiz a la inteligencia artificial: así cambió la vida en una generación

Del lápiz a la inteligencia artificial: así cambió la vida en una generación
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Santo Domingo Este.– Hace apenas unas décadas, escuchar una canción significaba esperar que una emisora de radio la colocara. Ver una película requería conocer el horario de un canal de televisión o acudir al cine. Para estudiar, había que visitar una biblioteca, buscar entre libros y tomar apuntes en una mascota con lápiz o bolígrafo.

Hoy, gran parte de esa espera desapareció.

Con un teléfono celular se puede escuchar cualquier canción, ver una película, leer un libro, consultar una noticia o hablar cara a cara con una persona que se encuentre a miles de kilómetros.

La llegada de internet y, más recientemente, de la inteligencia artificial, aceleró una transformación que cambió prácticamente todos los aspectos de la vida cotidiana.

La generación que esperaba

Los discos de 45, los casetes, los CD y las emisoras marcaron una época en la que la música tenía horarios y formatos.

La televisión funcionaba de manera similar. Si una película era transmitida el domingo a las 8:00 de la noche, había que esperar hasta ese momento. Si se perdía, no existía una plataforma para verla inmediatamente.

En las escuelas, investigar significaba abrir un libro, consultar una enciclopedia y escribir la información a mano.

La tecnología de entonces obligaba a buscar, esperar y conservar.

Ahora todo está al alcance

El teléfono celular convirtió muchas de aquellas herramientas en una sola pantalla.

La música está disponible bajo demanda. Las películas pueden verse en cualquier momento. Los periódicos actualizan sus noticias constantemente y una videollamada permite conversar con alguien que esté en cualquier parte del planeta.

Ahora se suma la inteligencia artificial, capaz de responder preguntas, explicar conceptos, resumir documentos, traducir idiomas y ayudar a generar textos e imágenes en cuestión de segundos.

El cambio también llegó a las aulas.

El Gobierno dominicano ha destinado millones de recursos para entregar mascotas, lápices y bolígrafos a estudiantes de las escuelas públicas, herramientas que continúan siendo necesarias pese al avance de la tecnología.

¿Desaparecerá lo tradicional?

No necesariamente.

El debate no debería plantearse como una pelea entre el lápiz y la computadora, sino como una discusión sobre cómo combinar las herramientas tradicionales con las nuevas tecnologías.

Un estudiante puede utilizar inteligencia artificial para comprender una materia y, al mismo tiempo, escribir sus propias ideas en una libreta. Puede consultar un libro digital y también recurrir a una biblioteca.

La diferencia fundamental es que antes el acceso al conocimiento era más lento y limitado. Hoy la información está prácticamente a un clic.

Pero existe un nuevo desafío: tener acceso a más información no significa necesariamente saber más.

La inteligencia artificial puede entregar una respuesta en segundos, pero corresponde al ser humano verificarla, comprenderla y decidir qué hacer con ella.

El mundo analógico enseñó a esperar. El digital acostumbró a la inmediatez. La inteligencia artificial ahora plantea una nueva pregunta:

¿Qué ocurrirá cuando las máquinas no solo nos ayuden a buscar información, sino también a pensar, crear y decidir?

La respuesta marcará una de las mayores transformaciones de la humanidad.

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