|
Getting your Trinity Audio player ready...
|
Un terremoto de magnitud 7,0 sacudió la región del Tíbet, en China, y dejó al menos 16 personas muertas y otras 32 heridas, según informaron las autoridades locales citadas por la agencia estatal de noticias Xinhua y la televisión china.
El movimiento sísmico provocó el derrumbe de más de 300 viviendas, además de interrupciones en los servicios de electricidad y telecomunicaciones en una zona de gran altitud y escasa densidad poblacional.
El sismo se encuentra entre los más fuertes registrados en China desde enero de 2024 y movilizó a equipos de emergencia y rescate para atender a las comunidades afectadas.
Epicentro en el norte del Tíbet
El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés) situó el epicentro a 191 kilómetros al este-noreste de la ciudad de Nagqu y a unos 400 kilómetros de Lhasa, capital de la región autónoma del Tíbet.
Según el organismo estadounidense, el terremoto ocurrió a las 22:33, hora local, con una profundidad de 18 kilómetros.
Por su parte, el Centro de Redes Sismológicas de China (CENC), citado por Xinhua, ubicó el epicentro en el cantón de Maru, en el distrito de Baqen, dentro de la jurisdicción de Nagqu, y calculó una profundidad de 10 kilómetros.
Las diferencias entre las mediciones de profundidad son habituales entre organismos sismológicos y no modificaron la magnitud de 7,0 reportada para el evento.
Tras el temblor principal, se registró una réplica de magnitud 5,2, seguida de otro movimiento de magnitud 5,0 y varios sismos menores, de entre magnitud 3 y 4, en las áreas cercanas.
La zona afectada se encuentra en la meseta tibetana, una región caracterizada por sus elevadas montañas y una intensa actividad geológica. Los datos del CENC sitúan la elevación promedio en un radio de cinco kilómetros del epicentro en aproximadamente 4.864 metros sobre el nivel del mar.
China activa protocolos de emergencia
La Administración Sismológica de China activó el nivel II de respuesta nacional de emergencia ante desastres sísmicos, dentro de una escala de cuatro niveles en la que el nivel I representa la máxima respuesta.
Paralelamente, el Ministerio de Gestión de Emergencias activó una respuesta de nivel IV y envió un grupo de trabajo a la zona afectada para coordinar las labores de atención.
El gobernador adjunto del cantón de Maru, Lhawang Dagpo, citado por Xinhua, informó que el movimiento se sintió con fuerza en las oficinas administrativas y provocó grietas en algunos edificios, además de derrumbes en viviendas.
Las interrupciones eléctricas y de telecomunicaciones afectaron la capital del distrito de Baqen. En respuesta, equipos locales de bomberos y rescate fueron movilizados hacia las comunidades afectadas.
Testimonios recogidos por medios estatales describieron la intensidad del temblor. Un residente relató que el movimiento lo despertó y que escuchó crujir la estructura de su vivienda. Imágenes difundidas por medios oficiales mostraron a habitantes abandonando sus casas y buscando refugio en las calles y dentro de vehículos estacionados.
El Tíbet registra antecedentes de terremotos destructivos
La región tiene antecedentes de fuertes terremotos. En enero de 2025, un sismo que sacudió el distrito rural de Tingri, también en el Tíbet, dejó al menos 126 muertos.
Un año antes, en enero de 2024, un terremoto de magnitud 7,1 afectó la provincia de Xinjiang, en el noroeste de China, sin que se reportaran víctimas ni daños de consideración, según los antecedentes citados.
De acuerdo con el USGS, desde 1900 se han registrado 29 terremotos de magnitud superior a 7,0 en la meseta tibetana y sus regiones limítrofes. El más potente ocurrió en 1950, alcanzó una magnitud de 8,6 y causó más de 4.000 muertes, según el organismo.
En la vecina provincia de Qinghai, otro terremoto de magnitud 7,1 sacudió la localidad de Yushu en 2010 y dejó al menos 2.698 muertos y cerca de 300 personas desaparecidas.
La magnitud de los daños y la movilización de los equipos de emergencia mantienen la atención sobre la situación en el norte del Tíbet, una región donde la elevada altitud y las dificultades de acceso pueden complicar las labores de rescate.