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El Niño pone en alerta la salud y los servicios básicos

El Niño pone en alerta la salud y los servicios básicos
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Santo Domingo.– El fenómeno climático El Niño podría alcanzar una intensidad muy fuerte entre finales de 2026 y principios de 2027, con posibles consecuencias para la salud pública, el suministro de agua y energía y la seguridad alimentaria, según las proyecciones citadas por la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

La advertencia pone sobre la mesa un desafío que va más allá de las temperaturas: los cambios en las lluvias y las condiciones climáticas pueden afectar la vida cotidiana de millones de personas y aumentar la presión sobre los servicios esenciales.

Salud pública bajo presión

Ciro Ugarte, director del Departamento de Emergencias en Salud de la OPS, señaló que El Niño puede generar diversos riesgos, entre ellos enfermedades transmitidas por vectores y por el agua, inseguridad alimentaria e interrupciones en los servicios de salud.

El organismo también advierte sobre posibles efectos en el suministro de agua y energía, así como en los sistemas de vacunación, aspectos fundamentales para proteger a las comunidades más vulnerables.

Sequías e inundaciones en la región

Los efectos pueden variar considerablemente según el territorio. En el Corredor Seco de América Central, particularmente en Honduras, Guatemala y El Salvador, preocupa la sequía y su impacto en la producción agrícola.

En Perú, por otro lado, se han reportado lluvias, inundaciones y deslizamientos de tierra, fenómenos que pueden afectar viviendas, carreteras y comunidades expuestas.

Esta diferencia evidencia que El Niño no produce las mismas condiciones en todos los países: mientras algunas zonas pueden enfrentar escasez de agua, otras pueden sufrir precipitaciones intensas.

Preparación ante un posible evento muy fuerte

De acuerdo con las estimaciones citadas en el reporte, existe una probabilidad superior al 90 % de que se desarrolle un evento muy fuerte. La mayor intensidad se proyecta entre finales de 2026 y comienzos de 2027.

La preparación de los sistemas sanitarios, la vigilancia de enfermedades, la protección del agua potable y la atención a las comunidades vulnerables forman parte de los desafíos que plantea este escenario.

Para República Dominicana y el Caribe, el seguimiento de los pronósticos oficiales será clave para conocer cómo podría incidir el fenómeno en las condiciones locales. Las proyecciones regionales no significan que todos los territorios experimentarán los mismos efectos ni permiten afirmar, por sí solas, qué impactos específicos tendrá el fenómeno en el país.

El llamado central es a tomar en serio las advertencias climáticas y fortalecer la prevención, sin caer en alarmismos: la información actualizada y la preparación pueden ayudar a reducir los riesgos para la población.

Portada Nacional | Medioambiente y Salud

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