La fatiga digital impulsa el regreso de las experiencias presenciales, según LLYC
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La saturación de las pantallas y el agotamiento provocado por el consumo constante de contenido digital están impulsando un cambio en el comportamiento de los consumidores, que cada vez valoran más las experiencias presenciales, la interacción humana y los espacios de encuentro fuera de internet.
Así lo plantea el último análisis de tendencias de LLYC, firma global de consultoría de comunicación, marketing y asuntos públicos, titulado “Social Matter: lo social para vivir el momento – el renacer de la experiencia”, que identifica la conexión con el mundo real como una nueva oportunidad estratégica para las marcas.
El estudio señala que la sobreexposición a los entornos virtuales está elevando el valor de las experiencias compartidas en espacios físicos, lo que obliga a las empresas a replantear sus estrategias de comunicación y sus formas de relacionarse con los consumidores.
La Generación Z lidera la búsqueda de experiencias auténticas
Uno de los factores que explica esta transformación es la creciente fatiga digital, asociada al cansancio mental y a las dificultades para mantener la concentración debido al uso intensivo de dispositivos electrónicos.
Según los datos citados en el análisis, el 83,5 % de los profesionales en España afirma experimentar agotamiento por la exposición prolongada a las pantallas.
El fenómeno resulta especialmente significativo entre los integrantes de la Generación Z, considerados nativos digitales, que están mostrando un mayor rechazo al exceso de contenidos automatizados y a las dinámicas impuestas por los algoritmos.
En respuesta, este segmento demanda espacios de interacción más auténticos, saludables y centrados en las relaciones humanas.
Las marcas apuestan por experiencias que combinan lo físico y lo digital
Ante este escenario, las estrategias empresariales están evolucionando hacia el modelo phygital, que integra las herramientas digitales con las experiencias presenciales.
También gana importancia la recuperación de los llamados «terceros espacios», definidos como lugares públicos de encuentro informal que se encuentran fuera del hogar y del entorno laboral.
El objetivo no es abandonar la tecnología, sino utilizarla como complemento de las experiencias reales, creando momentos memorables que tengan un impacto más profundo y duradero en los consumidores.
Esta tendencia también se refleja en actividades comunitarias que comenzaron a ganar visibilidad en internet y ahora encuentran su espacio en la vida cotidiana.
Entre ellas figuran los clubes de lectura presenciales, el creciente interés de jóvenes por la observación de aves o birdwatching, los encuentros alrededor de estéticas y aficiones específicas y las actividades intergeneracionales.
Estas iniciativas muestran cómo las comunidades están trasladando sus intereses digitales a espacios físicos para fortalecer los vínculos y compartir experiencias.
La conexión humana como nueva oportunidad para las marcas
Renata Sánchez, directora de LLYC República Dominicana, considera que las empresas deben responder a la saturación digital ofreciendo experiencias que permitan recuperar el valor del tiempo y la interacción personal.
«El verdadero valor que una marca puede ofrecer a una audiencia saturada es un refugio analógico donde el tiempo sea de calidad», destacó Sánchez.
La ejecutiva agregó que, ante la disminución de la atención en los entornos digitales, los espacios presenciales se están convirtiendo en una herramienta fundamental para establecer conexiones genuinas con las audiencias.
«Las marcas ya no solo deben estar donde está la conversación online, sino construir la excusa perfecta para que las comunidades apaguen el celular y habiten el espacio físico de forma memorable», expresó.
El análisis concluye que la presencialidad ha dejado de ser únicamente un canal comercial para convertirse en un elemento clave de relevancia cultural.
Aunque las plataformas digitales mantienen su capacidad para alcanzar grandes audiencias, la fidelidad y los vínculos emocionales con los consumidores estarán cada vez más condicionados por las experiencias que las marcas sean capaces de generar en el mundo real.
En este nuevo escenario, la conexión digital seguirá siendo importante, pero la interacción humana y las vivencias compartidas marcarán la diferencia.