Política: Locrio, Domplines y Espaguetis

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Por Pablo Vicente 

La República Dominicana es un país muy especial y el escenario político es una muestra de la creatividad que usa el dominicano para poder llamar la atención de los electores y poder agenciarse su simpatía, en ese contexto, hace algunos días en un medio de comunicación pude ver la creatividad que usan muchos de los candidatos para poder atraer a sus electores, desde domplinada, locrio y empaguetada hasta sancocho, son algunas de las actividades que realizan los dirigentes políticos para establecer acercamiento con la ciudadanía con mira a tener presencia y sean tomado en cuenta en el próximo torneo electoral. 

Indiscutiblemente que el clientelismo político ha sido una constante en relación con la estrategia utilizada por los partidos, en donde los líderes políticos otorgan favores y recursos a individuos o grupos a cambio de lealtad electoral. 

Es evidente que este tipo de actividad no es algo nuevo en la política criolla, ya Joaquín Balaguer, con las famosas distribución de cajas navideñas, muñeca y bicicletas, muchos dominicanos se acostumbraron al dame lo mío, por lo que el clientelismo se ha convertido en una cultura política.

En muchos sectores populares tomando en cuenta la época del año se realizan múltiples actividades, época como navidad, semana santa, día de la madre, día de los reyes, muchas personas esperan la mano amiga de los dirigentes políticos para recibir algunas dádivas que en nada contribuye con la creación de ciudadano consciente, lo que pone de manifiesto la falta de políticas públicas que ponga a las personas como ciudadano y no como votantes. 

El clientelismo, caracterizado por la distribución de beneficios a cambio de apoyo político, ha sido una práctica arraigada en nuestro país, es necesario hacer la transición de un sistema político basado en el clientelismo a uno centrado en propuestas programática, donde predomine en qué forma se abordarán los principales desafíos que tiene nuestra sociedad. 

El paso del clientelismo a propuestas políticas es esencial para construir sociedades más justas, equitativas y sostenibles, este cambio representa un compromiso con la democracia, la transparencia y la atención a las verdaderas necesidades de la población, en la medida que más líderes políticos adoptan este enfoque, se allana el camino hacia un futuro político más responsable y centrado en el bienestar común.

Indiscutiblemente el camino hacia una verdadera democracia está en crear conciencia en la clase política haciendo que los llamados “clientes” sean sustituidos por ciudadanos. La única manera de combatir el clientelismo es desde un enfoque de derecho, ver a las personas como sujeto de derecho y receptores de políticas públicas.

La erradicación del clientelismo pasa por el fortalecimiento de las instituciones haciéndola más eficaces y transparente, por la definición de políticas públicas integrales que mejoren la calidad de vida de las personas y sobre todo en el empoderamiento de una sociedad que exige derecho y cumple deberes.

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